El Real Madrid reacciona tras la ULEB ante el Ricoh Manresa (78-73)
Por Jorge Muñoa. Madrid, 18 abr. 2004 (EFE).- Los blancos superaron el trance del primer compromiso tras la derrota europea agarrados a otra lectura de si mismos. Nada más acabar la contienda del Spiroudome belga, en plena desolación, Alberto Herreros maldecía en el túnel de vestuarios el cansancio que les impidió reaccionar ante los israelíes. Esas palabras han tenido eco.
El estadounidense Elmer Bennett, piedra angular del conjunto blanco y repleto de minutos desde que llegó al pabellón Saporta, necesita oxigenarse para los ´play-offs´ y parece que va a disfrutar de un respiro. También hay quienes han merecido pisar más tiempo el parqué, como Antonio Bueno, y ahora tendrá la ocasión de aumentar su presencia en cancha.
Es el caso de Roberto Núñez, potenciado por delante de Lucas Victoriano. También trabaja el Madrid para recuperar anímicamente al griego Antonios Fotsis y, por supuesto, como siempre, puede contar con el sólido compromiso con la causa del capitán, Alberto Herreros, el primero en tirar del carro ante el Manresa.
Los madridistas, que empezaron con Antonio Bueno en el cinco inicial por el irlandés Pat Burke, que utilizó a Bennett con Núñez de escolta como primer relevo exterior y que trató con mimo a Fotsis, allanó el espinoso arranque gracias a una técnica sobre el técnico manresano, Ricard Casas (m.4).
Herreros acababa de subir la primera ventaja local al marcador con un triple. Transformó los dos tiros libres de la técnica y el germano-croata Mario Stojic le secundó con otro triple que completó un parcial de 10-0 y atemperó los nervios (12-4).
El Madrid tomó impulso sobre ese colchón y controló al Manresa hasta el descanso sin mayores agobios y una máxima ventaja de trece puntos. Sentó a Bennett durante gran parte del segundo cuarto, volvió a mostrarse efectivo con defensas alternativas y se benefició de la falta de acierto exterior manresana, amortiguada en los minutos anteriores al intermedio por el eterno Harper Williams (45-37).
Pero el equipo del Nou Congost iba a poner a prueba la dureza mental de los madridistas. Entró al rebote de ataque como un tranvía, recuperó el perímetro y rozó el empate con su primer triple de la matinal, obra de Juan Alberto Espil, a los veintiocho minutos (53-52).
Era el momento de calibrar la autenticidad de la respuesta blanca ante la depresión europea y la insistencia de Williams, soporte vital de los visitantes en sintonía con John Brown. El exorcismo surtió efecto a cincuenta segundos de la bocina. Fotsis metió el triple que acabó con el Manresa (76-67), providencial, al borde de la posesión, para redimirse y redimir a su equipo.
78 - Real Madrid (23+22+13+20): Bennett (13), Herreros (13), Stojic (5), Bueno (10), Kambala (5) -cinco inicial-, Burke (6), Núñez (4), Fotsis (13) y Mumbrú (9).
73 - Ricoh Manresa (14+23+17+19): Oliver (8), Laviña (11), Espil (10), Williams (18), Brown (22) -cinco inicial-, Martínez (2), Cilla (-), Llorens (2) y Singlá (-).
Arbitros: Martín Bertrán, Hierrezuelo y García León. Excluyeron por personales a Williams (m.40). Señalaron técnica a Ricard Casas, técnico del Ricoh Manresa, por protestar (m.4).
Incidencias: encuentro correspondiente a la trigésima segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Pabellón Saporta ante unos 3.500 espectadores.

