Satoransky guía la superioridad azulgrana (91-70)
Barcelona, 7 Jun. 2015.- Si tras los primeros duelos de victorias desmedidas acostumbra la igualdad, este fue la confirmación de la superioridad. El FC Barcelona suma el segundo punto de la serie, después de ser mejor que Unicaja. Sin arrollar, sin lo antinatural del dominio del primer partido en este mismo Palau Blaugrana, pero dejando patente su superioridad.
Un Unicaja más tensionado, más serio, más competitivo... más Unicaja, aumentó sus prestaciones un par de peldaños, pero fue todavía insuficiente para hacer frente a un equipo que ya funciona a pleno rendimiento. En el momento de la temporada en el que el Barça más se encuentra a sí mismo, mostró más posibilidades, más profundidad, más talento, mejor ejecución. Con Satoransky a nivel top europeo, con Huertas recuperando tono, con Ante Tomic como el bastión interior de siempre, con un Navarro bienvenido pero no añorado si no es capaz de ser diferencial, con un Doellman útil y hasta píldoras de un retomado Hezonja, el Barça pone ya un pie en la Final de la Liga Endesa.
La serie viaja a Málaga, donde el Unicaja tratará el miércoles (21:00 horas, Teledeporte) de volver a aspirar a la victoria, después de recuperar ya la combatividad. De aferrarse a una historia que no le contempla: las 32 veces que se ha dado un 2-0 en semifinales han acabado con el equipo ganador en la Final.
Lo irremplazable de Satoransky
Ante Tomic y Tomas Satoransky volvían a ser los pilares sobre los que se sustentaba el inicio del Barça. Con los triples del checo y el poderío interior del croata, sobre el que el Unicaja se encerraba a la mínima ocasión, los locales tomaban sus primeras ventajas. Antes de que dos faltas de Jon Stefansson en un instante obligaran a Joan Plaza a variar ese planteamiento inicial de menor dinamita y mayor robustez, dando paso a la entrada de Ryan Toolson.
Sería precisamente él, con un triple siguiendo dos canastas exteriores de Jayson Granger y Will Thomas, el que pondría el 10-13 (minuto 6), que ejemplificaba la mayor solidez defensiva de los malagueños y un acierto superior en el tiro exterior.
Contra la pareja checo-croata (confirmando el nueve eje azulgrana que han venido estableciendo en esta recta final de temporada), el Unicaja mostraba los mecanismos colectivos que le han llevado a sobresalir buena parte de la temporada. Su facilidad para el movimiento de balón, su paciencia para las buenas opciones, y la creación y el desborde de un Granger capaz de convertirse en el mejor amigo para el tiro exterior de Toolson... y de Carlos Suárez. Dos triples de cada uno sostenían la ventaja de Unicaja (16-21, minuto 8).
Si el FC Barcelona no terminaba el primer periodo por detrás en el marcador era por la excelencia de Satoransky. Con 11 puntos y 15 de valoración se retiraba ovacionado al cambio de Marcelinho Huertas, y celebraba desde el banquillo el empate a 23-23 del cierre del primer acto, sabedor de que era otra confirmación más de su encaje, de su crecimiento y de su necesidad en el marco azulgrana. De que se ha convertido en uno de los más irreemplazables del cuadro culé.
Las sensaciones del primer duelo
Huertas tomaba el relevo anotador de Satoransky, comandando a los suyos hasta el 32-25 (minuto 15), en esta versión del FC Barcelona en la que los bases cubren la carestía anotadora en las alas (los 34 primeros puntos venían de bases o jugadores interiores).
El Unicaja sacaba la carta de Mindaugas Kuzminskas al poste bajo. Con éxito, pero todo se vuelve relativo si, en el otro lado, Álex Abrines saca a relucir muñeca y anota dos triples consecutivos que amplían la ventaja hasta los 12 tantos (40-28, minuto 17). Tampoco la mezcolanza entre defensa individual, presionante y zonal lograba poco más que mantener la tensión defensiva de los malagueños. El acierto desmesurado de su rival sobrepasaba esa nueva intensidad que Plaza trataba de traer al juego. El 7/11 en triples azulgrana, los 11 tantos de Huertas en el segundo cuarto eran el inicio de ruptura (48-33, minuto 19). Lanzado hacia el descanso, solo con lo circunstancial de Unicaja recortando (50-37). Lanzado hacia la final.
Y si el segundo cuarto trajo sensaciones de superioridad, el tercero las confirmaba. Con Satoransky de nuevo como atípica punta de lanza en la anotación, las ventajas culés volvían a ser representación de su superioridad (57-40, 59-43). Tomic se había convertido en el pasador que servía de balones al checo en los cortes por la línea de fondo, y Satoransky en ese dominador del estático tanto como de la transición. En el creador tanto como arrollador, en el jugador con balón tanto como sin él. La excelencia del base era la excelencia de todo el Barça, que noqueaba una vez más a su rival, manteniéndolo a una distancia suficiente para la competición pero no para la aspiración a la victoria.
Los 12 de diferencia con los que se cerraría el tercer cuarto (67-55) solo podían contar en el mérito de la renovada combatividad de Unicaja. Los locales habían perdido el control del rebote (en el tercer cuarto, capturaban 5 en defensa, por los 6 ofensivos del rival), lo que minaba la pasión con la que se desplegaban en la primera mitad y abría una ventana para las opciones de los andaluces.
Maneras de ganar
La ventana se encargarían de cerrarla primero Nachbar con una canasta a asistencia de Tomic, después Huertas con un triple y finalmente el propio Unicaja con pérdidas y tiros fallados en momentos que podrían haberles devuelto al partido.
Sorteando la presión a toda la pista, el FC Barcelona mantenía la ventaja, aunque con pequeños instantes de apuro, gracias a la buena recta final de Will Thomas y Jayson Granger. Mas algunos instantes de capacidad defensiva, la nueva salida de Satoransky a pista (regresar y anotar, fue todo a la vez) y la recuperación del control del rebote defensivo volvieron a mostrar al Barça las mil maneras de ganar, esa adaptación de la que parece haber hecho bandera en los últimos años. De momento, en esta semifinal, ya ha mostrado dos (91-70). Los últimos minutos de partido regalaron el espectáculo que restaba, y el brillo de Hezonja que todo el mundo espera.



